descompuesto
el auto se detuvo, pero el paisaje seguía alejándose, corriendo, imparable.

salió, levantó el cofre y buscó de donde salía el vapor que parecía inundar todo. se acordó de una película donde la niebla asesina a los protagonistas, nunca la vio, pero igual le parecía una idea divertida… hasta hoy.
no encontró nada y poco a poco el vapor fue desapareciendo y el motor enfriándose. prendió el radio en lo que esperaba otro rato, recorría las estaciones pero sólo logró captar algunas señales de música norteña, y pues no estaba de humor para bailar, mejor apagarlo, no se vaya a bajar la batería.
comenzó a obscurecer, hubiera traído suéter, se lo dijo su esposa antes de salir, se lo regalo su mamá cuando cumplió 23 años, se lo tejió su abuelita hace muchos años, se lo pasó su primo cuando ya no le quedaba, se lo heredo su tío antes de partir… la verdad ya no se acuerda.

no llega la grúa, un último intento a ver si arranca… nada. piensa en una taza de café, no, en un vaso de cartón, con café, cierra los ojos e imagina el aroma, el calor en sus manos y el sabor amargo, amarguísimo. ojalá ya llegue la grúa, tiene muchas ganas de un café.