se sienta calladamente y deja que el agua corra alrededor de su cuerpo. hace tanto que debió partir que ya perdió la esperanza de irse de aquí algún día.
escucha gritos a lo lejos. los niños que nunca debió conocer. ya no puede hacer nada. ellos se apoderaron de su voluntad y no lo dejan pensar más de la cuenta.
una de estas tardes se va a decidir y lenta, calladamente sumergirá la cabeza con la esperanza de no volver a escucharlos… o quizá no, quizá se quede aquí para siempre y se dé cuenta que en realidad es feliz. muy feliz.
ahí la llevamos, parece que sí podremos regresar.
lentamente se van creando nuevos seres, lentamente crecen y comienzan a destruir o edificar. no sé de que dependa.
lentamente luchamos unos contra otros y nos dejamos llevar por el que más veces a vencido. y luego suena una irritante carcajada, no más como para recordarnos cuantas veces nos equivocamos.
lentamente vamos saliendo de la tierra otra vez… y luego, a seguir caminando como si nada. sí, como si nada. je.